El (desa) sosiego de los 40 años…

En cuarenta años de vida personas que no me conocen me han dicho (o simplemente asumen) que soy malencarado, que parezco puto, que soy machista, me dicen que parezco un drogadicto fifí, que seria muy guapo si no estuviera cachetón, que soy muy feo, que parezco una persona interesante, misteriosa, que soy un aburrido, que soy sensible, intenso, que soy luz, que soy obscuridad, abierto, hermético, estable, puerco, excéntrico, exhibicionista, artificial, hiperactivo, hiperneurótico, pretencioso, sencillo, frio, caliente, creído, presumido, poser, noble, buen corazón, culero, miserable, tímido, mujeriego, fotogénico, vanidoso, maduro, infantil, sano, deportista, adicto.

Me han llamado activista de izquierda, punketo, grafitero, poeta, vándalo, radical, chairo, zapatista, infiltrado, miedoso, naco, resentido de la vida, cobarde, junior, rebelde, valiente, protestante, trabajador, buen padre, mal esposo, pésimo hijo. Me han dicho que soy muy culto pero ignorante de la vida, elitista, partidista, reformista, utopista, satanista, ateísta, misántropo, ingenuo, profundo, basura, feminista, aliado LGBT, oportunista, contradictorio, consecuente, provinciano, citadino, auténtico, embustero, charlatán…

Personas más cercanas a mi me han dicho que tengo madera para ser un pensador, que soy muy reflexivo de mi entorno, podría formarme en artes, en filosofía, en sociología, en antropología o en periodismo. Que si fuera millenial pude haber sido youtuber, gamer, artista urbano, hacker o hasta troll. Que me saldrían bien hacer videos personificando al villano de las películas. Comparan mi aspecto físico con el de algún famoso cantante como Reyli Barba o El mimoso (es un cantante de música regional mexicana, tampoco yo sabía que era éso) o actor como Steven Seagal (héroe de películas de acción en mi infancia). Definitivamente a veces considero que me igualan con personas que encuentro infinitamente más estéticos, talentosos, carismáticos y sociables que yo, aunque me digan que no.





Puede que haya algo de cierto en lo que dicen de mi, o puede que no. A todos los comprendo aunque no los conozca, ya tengo cuarenta años y a estas alturas de mi vida ya no me preocupa convencerlos de lo contrario, ahora solo quiero darle vuelta a la página, me gusta estar solo, me gusta estar conmigo mismo, respirar, destapar otra cerveza, quemar hierba, cambiar lo que haga falta, desechar lo que no sirve para que fluya el rio de energía.

El desasosiego es inquietud, es nerviosismo o incluso es desesperación. Se trata de una sensación desagradable, opuesta al sosiego. Ahora a mis cua    renta años siento un sosego especial, en calma, ya pasé de los desenfrenados veintes en donde como dijera el lord de la literatura francesa, Marqués de Sade: “cultivé con absoluta devoción la trilogía de los vicios más primitiva y ruin del hombre: fumar, beber y andar con mujeres”. Y también quedaron atrás los nostálgicos treintas. Que lo único que me dejaron fue saber que nada es constante y duradero, que todo en la vida es temporal, a medida que vamos creciendo vamos muriendo un poco e irónicamente mientras más crecemos más ganas tenemos de volver a ser niños, cuándo éramos nosotros mismos. Todos en algún momento de esta década de los cuarentas nos cansamos de nuestra realidad y hemos sentido ganas de salir corriendo y huir de todo sin mirar atrás.



Mi resumida, abreviada, común y corriente (más corriente que común) vida:

Nací a las 3:00 pm. del 14 de Junio de 1980, fue sábado. Mi mamá no creyó volver a estar embarazada, de hecho su primera idea al sentir malestares fue que tenía amibas en la panza y le pidió a mi papá que le comprara las medicinas para acabar con ellas, pero de todas maneras fue al doctor y se entero que iba a tener a su tercer y ultimo hijo, jamás tomó las pinches pastillas pa las amibas! Mi madre soñó con que este hijo por fin le saliera rubio y de ojos verdes como ella. Nada más alejado de la realidad. Por cierto, cuando estaba en el quirófano le exigieron que pujara para que ya saliera el niño porque los doctores tenían una fiesta en una palapa y ella les estaba quitando el tiempo!

Mido 1,85 cms, debería pesar 85 kgs pero ando por ahí de 100 kgs. El segundo apellido de mi papá es Stringel, es extranjero el apellido (de Alemania dicen) y me parezco mucho a la familia de mí papá, no sé que tenga que ver, pero en una de esas me les voy a las europas a reencontrarme con mis raíces germanas.

Mi primer coche (y único hasta ahora) ha sido un Fiat Panda del año 2012. No fue mi primer opción de compra, de hecho fue la ultima de 5: Primero fue el VW Crossfox pero el enganche estaba por las nubes, el segundo fue la Renault Kangoo pero ya no salía a la venta con asientos para pasajeros. sólo existía la versión utilitaria, la tercer opción fue una de Peugeot, la Partner Tepee, pero todavia no llegaba a México, la cuarta fue la Toyota Avanza que se salia mucho de mi presupuesto pero allá fui a la concesionaria nomas a dar vergüenzas. Finalmente, opte por esa pequeña leyenda italiana llamado Panda, fue para lo único que me alcanzó.




A mis 17 años no sabía que estudiar en la universidad y decidí estudiar Contaduría Pública sólo porque conocía a un Notario Público (tampoco sabía que era éso) por mi casa que tenía un BMW blanco impecable y quise tener igual uno cuando fuera grande, pero como no encontré la carrera de Notaría Pública me metí a estudiar la de Contaduría Pública, total rimaban, eran casi lo mismo no? Ahora pienso que si pudiera volver a estar en ese momento de mi vida escogería ser maestro de educación física porque esos gordos nunca hacen nada.

Me enorgullece decir que acabé la preparatoria, siendo el alumno de toda la generación con más reportes y expulsiones: 7. En éso, nadie me ganó. Se acercó mucho uno con 6 (Erich), al igual que mi amigo el Pinky con 6 igual. Sin embargo a ellos dos sí les dieron carta de buena conducta, pero a mi no me la quisieron dar.

Comencé mi carrera musical en la secundaria en la banda folklórica. A mí me correspondía pegarle a un tambor grandotote cada 2 o 3 segundos con una baqueta que tenía el aspecto de un cotonete gigante. Ahí terminó mi fugaz carrera al salir de la secundaria. 

Cuando era niño dormía con un osito de peluche llamado “bolita”. Lo conserve por muchos años en donde fue mi recamara en casa de mis papas hasta que un día entro mi hija, lo vio, y se enamoró de él. Decidí que bolita ahora iba a tener nueva dueña. También muchos años guarde una colección de play mobiles (los que fueron mis juguetes favoritos en mi infancia), una espada de He-Man y unos Walkie-Talkies. Un día llegue a mi casa de la secundaria y no vi mis juguetes, salí de la recamara y le pregunte a mi mama que donde estaban y tranquilamente me contestó que como ya no los jugaba se los regaló a los niños que vivían enfrente de mi casa. Odiaba verlos desde la ventana de mi casa jugando con mis walkie talkies o con mi espada de He-Man. ¡Aunque ya no los jugaba, eran mis juguetes! después con el tiempo lo superé. La verdad nunca he odiado a nadie, bueno si, a Yolanda Saldívar. A ella la odiaré por siempre.

En el 2006 me casé con el amor de mi vida después de 9 años de noviazgo. A ella la conocí a mis 14 años en la secundaria y se enamoró de mí, pero en aquellos años yo era un mocoso imbécil (ahora ya no soy tan mocoso) que no me di cuenta de que era la única mujer que me soportaría y le daría ese equilibrio a mi existencia. No la volví a pelar hasta que recapacité cuando tenía 17 años, la busqué y para mi suerte no tenía novio, pero yo si tenía novia, así que tuve que esperar un mes más para que terminara yo con esa otra relación. Somos sentidos opuestos: el yin y el yang, el cielo y el infierno, el blanco y el negro, el cargo y el abono. Ese ha sido el secreto de nuestra relación siempre. No me imagino como seria nuestro matrimonio si fuéramos dos personas iguales, la aburrición. La conozco de memoria, desde la cabeza a los pies, mentiría si dijera que ya no la deseo, la conozco por delante y por detrás, de perfil izquierdo, de perfil derecho, de perfil de Facebook y de perfil de Instagram, hemos llegado a ese punto en que conocemos nuestros más profundos secretos que da miedo, hemos desarrollado la capacidad de saber qué nos gusta, y que no. Sabemos que la comunicación es y será siempre lo más importante de nuestra relación, aunque no siempre la practiquemos. Puede que ya le haya hecho el amor en más de 500 formas y sin embargo quiero seguir aprendiendo y explorando la vida con ella. Debido al éxito obtenido pues, tuvimos 2 hijos, Georgette primero y Said después. Si casi no ven en mis redes sociales fotos de mi hermosa familia, es simplemente porque no se me da la gana compartirlo. Me chocan Facebook e Instagram por el exceso de positividad que derrama la gente en ellas como si la vida fuera así de perfecta. Pero tengo en mis nubes miles de fotos las cuales son lo que más atesoro en la vida: mis recuerdo digitales. Aclaro que no todo ha sido miel sobre hojuelas en nuestro matrimonio, hemos tenido nuestros altibajos maritales, de amor no se vive. Pero ahí la llevamos.

Mis equipos favoritos son varios. En la NBA son los New York Knicks y espero algún día antes de morirme poder ir al Madison Square Garden y ver un juego de ellos, ya no pido verlos ganar un campeonato, éso es mucho pedirle a la vida! En la NFL los Pittsburgh Steelers. En el futbol mexicano la poderosa máquina de la Cruz Azul 💙, no importa que año estés leyendo esto pero “este año es el bueno”. En la Liga española el Real Madrid (porque de niño admiraba ésos comercialices de Hugo Sanchez), en la italiana el Napoli (por Diego A. Maradonna) y finalmente en la inglesa el Manchester City (por los hermanos Liam y Noel Gallagher).

De la música luego hablamos, en otro momento...

Se escucha mal que yo lo diga pero a veces me siento bendecido o afortunado porque toda mi vida me he metido en un chingo de problemas, pero no sé como carajos le hago que de una u otra forma termino resolviéndolos a mí favor. No se cuando se me acabará esa suerte. No me gusta ir a los hospitales, ni a lo que huelen, mucho menos quedarme ahi por alguna enfermedad. A veces he pensado que en alguna vida pasada sufrí en un hospital, ojalá algún día con alguna practica de regresión mental pueda averiguarlo.

El éxito de mi felicidad creo que radica en que veo la vida como un único camino sin retorno. No soy un hombre que cree en la religión, más bien soy un ateo espiritual. No tomo la vida con tanta seriedad, ¿para qué? ¿por qué no disfrutarla? Mejor pónganse cómodos y disfruten del camino…




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